Lo importante no es quien habla, sino quien escucha. Leo

lunes, 20 de abril de 2015

Una noche cualquiera






Quizás fue el destino, traicionero puñal,
que los haya puesto frente a frente otra vez.
Dura fue su templanza hasta hoy, una noche cualquiera,
Cuando su propia prohibición de mantenerla alejada,
Parecía hacerse pedazos frente a esa piel morena, de fino y sensual cuello.

Soñó y sufrió este momento, aquel, que en una noche cualquiera, se presentaría su deseo prohibido, y no en un sueño.
Aquel que su dolor causo cuando la tuvo, pero más aun cuando la dejo.
El deseo prohibido no es para cualquier voluntad,
y al verla allí, su mirada temblorosa no podía desviarse, como si una fuerza del mas allá las atrajera.

Ella esperaba allí, con su boca cubierta, aquella que contenía el mar de sus caprichos, sus sueños, su diversión, su hombría.
Ella, que en una noche cualquiera, formo parte de su vida, y que una noche cualquiera decidió prohibirse.

Su piel de luto, al calor de esa noche cualquiera, fue suficientemente tentadora para que el se preguntara:

Será mi acto cobardía, romper de un beso prohibición tan cruel?
O será que solo un valiente, emprende el camino de los deseos, aunque estos le sean prohibidos?

Y así fue, que con sus manos temblorosas de impaciencia, sé abalanzo sobre esa figura oscura de cuello refinado, que empapada en sudor lo esperaba impaciente para que su boca descubriera.

Y así, rompió el carnet de alcohólicos anónimos, y disfruto del placer de una cerveza  fría

en una noche cualquiera....


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